Las Doce Calles

Siglo XVI Diseño de Juan Bautista de Toledo

Doce calles arboladas de doble hilera parten de una circunferencia con igual número de puertas. Está perfectamente orientada a los puntos cardinales y en armonía con los movimiento solares. Sobre el el pensamiento renacentista y la mirada a la Antigüedad clásica, su diseño remite a las formulaciones tratadísticas de la ciudad ideal

En las Huertas de Picotajo se encuentran las Doce Calles, una plaza circular desde la que se generan doce vías, a 30º, un sistema radial perfecto de perfecta orientación a los cuatro puntos cardinales. Ya aparece en las primeras representaciones de Aranjuez, como la vista de Jean L’Hermitte a fines del siglo XVI

La apertura de las calles sobre el esquema circular remite a los debates renacentistas sobre la ciudad perfecta. Las calles arboladas siguen el esquema de Picotajo, con plantaciones de árboles en doble hilera. El trazado geométrico permitirá la prolongación de estas vías en épocas posteriores,principalmente el siglo XVIII

La red hidráulica iniciada con Carlos V a partir de la presa del Embocador, con los canales de las Aves (o Sotomayor) y del Embocador (o de la Azuda), redimensionada por Felipe II, garantizó el riego de estas nuevas plantaciones de árboles

Con la creación de la nueva ciudad en el siglo XVIII por orden de Fernando VI, a partir de esta plaza se traza un nuevo acceso a Aranjuez que enlaza con el Puente Largo sobre el Jarama. Es una doble vía de entrada y salida, pautada por dobles filas de árboles, respetando la tradición renacentista. Su riego se posibilita gracias a la construcción de la Azuda sobre el caz del Embocador en las inmediaciones de las Doce Calles. Hoy en día sigue siendo el acceso norte a la ciudad

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