Ruta del Raso de la Estrella

El Raso de la Estrella, debe su nombre a un desaparecido asentamiento medieval. Este amplio espacio al Oeste del palacio, considerado la entrada oficial al Aranjuez, conoció diversas etapas en su conformación, adaptadas éstas a las necesidades protocolarias de los Austrias y los Borbones

La configuración del siglo XVI, acpometida por Juan Bautista de Toledo quedó terminada en 1563. Era un recinto poligonal limitado por los caminos de Toledo y de Madrid que antecedía al Palacio Real. Estas dos calles se unían en su extremo más lejano del palacio por dos calles, que cerraban el polígono. La primera, de la Escuadra, llamada así por estar en ángulo con la de la Huelga, y esta segunda, con un nombre que hace referencia a su uso primigenio como zona de pasto de ganado y posteriormente de expansión y ocio. Todas las calles se conformaban con dobles hileras de árboles a cada lado según la tradición flamenca

Para la diafanidad de este amplio espacio y la adecuación a la estética urbana renacentista. se había ordenado en 1561 el derribo de algunas construcciones. Considerando el punto de fuga el palacio, se aplicaron los principios geométrivos y perspectivos de la estética regia, al servicio de la imagen del poder

La imagen es la que se puede contemplar en la vista de L’Hermitte, el óleo del Museo del Prado y los grabados anteriores a la ampliación del palacio del siglo XVIII, un polígono de calles de doble hilera de árboles

Frente a la residencia real se dispuso como línea de separación una calle paralela a la fachada, verdadero telón de arbolado. La calle de Madrid, formaba parte del itinerario que venía desde la capital a través de Picotajo, y cruzaba el puente desaparecido sobre el río Tajo y el puente de la Isla

En el siglo XVIII el polígono se transformó en un pentadente, proyecto de Santiago Bonavía, quien añadió tres calles entre las de Toledo y Madrid. Sabatini lo terminó, articulando la forma dela parte Oeste y disponiendo al Este, en el punto de convergencia de las cinco calles, un espacio elíptico que antecedía al patio de armas de la residencia de los reyes

La nueva traza favorecía la imagen protocolaria de los Borbones, apoyada en la fuerza militar, como símbolo de poder. De este modo se dispusieron los simétricos cuarteles de Guardias Españolas y Walonas, levantados por Jaime Marquet, a ambos lados de la calle Coroneles. Destacan las calles centrales de Guardias Walonas y Españolas y la plaza de Coroneles. Los pasos que comunicaban con las huertas de Picotajo y cruzaban el río, como el Puente de la Isla y los miradores del Puente Verde y de la Ría ofrecen, al norte, el fondo perspectivo del Tajo, de las calles de Picotajo y del jardín de la Isla

En el siglo XIX, la llegada del ferrocarril introdujo novedades en el Raso de la Estrella. Esta línea Madrid- Aranjuez, la segunda línea de la Península, fue inaugurada en 1851. Se ubican en el Raso de la Estrella los vestigios más antiguos del patrimonio arqueológico ferroviario peninsular, habida cuenta de que los del trazado Barcelona-Mataró desaparecieron

Las vías atravesaron la superficie hasta situar la primitiva estación frente al palacio real. Era la nueva entrada a Aranjuez, por el tradicional espacio, adaptado a la modernidad de la era industrial. En los años XX se construyó la nueva estación

Hoy en día, el Raso de la Estrella está bajo un plan director para su puesta en valor patrimonial, como la Entrada Real a Aranjuez. El primero de los proyectos ha sido la recuperación del trazado original de la calle de Guardias Walonas y la salvaguarda de la playa de vías del siglo XIX y primeros años del XX

Estación de Ferrocarril y Raso de la Estrella

1922-1927. Estación. Marqués de Manila. Slglos XVI-XVIII. Raso de la Estrella. Juan Bautista de Toledo, Santiago Bonavía, Francesco Sabatini. La estación responde al eclecticismo vigente entre los años finales del siglo XIX y los primeros del XX. Es uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura ferroviaria española. El Raso de la Estrella, es un espacio de ordenación urbana que, mediante calles y plazas arboladas de doble hilera, conforma la entrada real a Aranjuez. El recinto poligonal, de tiempos de Felipe II, fue transformado en un pentadente durante el siglo XVIII. Juegos geométricos y de perspectivas conducen, a quien llega a Aranjuez, hacia Palacio Real

Mirador del Puente Verde hacia el Raso de la Estrella

En este punto estuvo el desaparecido Puente Verde. Este paso dispuesto por Santiago Bonavía para desde las huertas de Picotajo acceder al Raso de la Estrella y al palacio Real sin cruzar por el jardín de la Isla. Estaba construido en madera

Calle de Toledo. S XII. Remodelación s XVI

Es la calle más antigua de Aranjuez, de origen medieval, el final del antiguo camino que venía de Toledo y que llegaba hasta el palacio de los maestres de la orden de Santiago, antecedente del Palacio Real. Se remodeló en el siglo XVI, plantada con dobles hileras de arbolado como límite sur del Raso de la Estrella

Calle de Guardias Walonas Siglo XVIII

Es una de las calles que conforman el pentadente trazado por Santiago Bonavía y terminado por Francesco Sabatini. A la mitad de su longitud se encuentra el cuartel de Guardias Walonas, construido por Jaime Marquet en mismo siglo. Se conforma con triple hilera de árboles, para favorecer el efecto perspectivo desde los miradores de las alas laterales del palacio

Calle de Coroneles. Siglo XVIII

Es el eje central del pentadente que al Oeste del palacio Real diseñó Santiago Bonavía y terminó Francesco Sabatini. Es el tramo final del acceso de la corte a Aranjuez en el siglo XVIII. Destaca la teatralidad y el efecto perspectivo de las vistas desde sus dos extremos

Calle de Guardias Españolas. Siglo XVIII

Es una de las calles que conforman el pentadente trazado por Santiago Bonavía y terminado por Francesco Sabatini. A la mitad de su longitud se encuentra el cuartel de Guardias Españolas, construido por Jaime Marquet en mismo siglo. Se conforma con triple hilera de árboles, para favorecer el efecto perspectivo desde los miradores de las alas laterales del palacio

Calle de Madrid. Siglo XVI

Fue el último segmento del acceso a Aranjuez desde Madrid en la época de los Austrias. A la manera flamenca, está conformada por doble hilera de árboles. Constituye el límite norte del Raso de la Estrella y es una de las calles que en el siglo XVIII se integraron al Pentadente que desde el siglo XVIII articula la zona

Mirador de la ría y Puente de Enmedio. Siglos XVI-XIX

La ría es un canal artificial de origen medieval que da carácter de isla al meandro sobre el que se formó el jardín. El puente, acceso al jardín, está documentado desde el siglo XVI, si bien su aspecto actual corresponde al reinado de Isabel II

Puente de la Isla. Siglos XVI-XVIII

Este puente originario del siglo XVI sobre la ría, da acceso al jardín de la Isla. Era de madera, pero fue transformado en el siglo XVIII, destacando de este momento la puerta barroca de Ventura Rodríguez de planta elíptica, realizada en piedra. Marca el inicio de la gran perspectiva hacia el Palacio Real, encuadrada por las dobles hileras de arbolado de la calle de Madrid

Mirador del Puente Verde hacia Picotajo. Siglo XVIII

Está conectado con la plaza de Coroneles mediante una corta calle. El desaparecido Puente Verde fue el paso sobre el río Tajo que los Borbones establecieron para a través de las huertas de Picotajo llegar al Raso de la Estrella, el gran espacio que conducía, de Oeste a Este, con juegos de perspectiva hasta las puertas del Palacio

Plaza de Coroneles Siglo XVIII

En esta plaza arbolada conformada por Francesco Sabatini en el siglo XVIII nace la vía utilizada por los Borbones, la corte, y las comitivas diplomáticas para acceder al Palacio Real. Esta plaza y la calle que lleva al palacio constituyen el eje del Raso de la Estrella

Primera estación de tren. Vestigios de vías y talleres

Son los vestigios arqueológicos ferroviarios más antiguos de España, correspondientes a la segunda línea peninsular entre Madrid y Aranjuez inaugurada en 1851: hangares, talleres y la antigua playa de vías

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