Ruta de Palacios y Templos

Bajo el referente jerárquico de poder y representación de la casa del rey – el Palacio Real-, otros palacios de menor entidad afloraron en la ciudad. Pertenecían a miembros de la Familia Real, nobles y altos cargos o funcionarios de la Corona. Estos edificios se adaptaron a las formas de las manzanas y las sucesivas normas de construcción de Santiago Bonavía, Jaime Marquet y Juan de Villanueva (también autores de algunos de los ejemplos más destacados), que fijaban las alturas, la organización de los vanos en fachada, las alineaciones y los materiales. Todos tuvieron otra característica común, la indiferenciación formal: los palacios no pudieron ostentar las armas o escudos de sus propietarios, que de ninguna manera podían competir con los escudos de la Corona, la propietaria del Real Sitio. De ahí que estas arquitecturas no presenten rasgos diferenciales, salvo algunas portadas más elaboradas

Distinto fue el criterio para las arquitecturas decimonónicas que se construyeron al Suroeste del Palacio Real, levantadas durante el reinado de Isabel II y ocupado por un nuevo perfil de clases privilegiadas: la nueva nobleza y la alta burguesía de la capital. Han pervivido el palacio de Baviera y el palacio de El Deleite. Son muestra de los movimientos eclécticos arquitectónicos del siglo XIXI, de absoluta libertad constructiva

Otro capítulo es el de los edificios religiosos. No son muy abundantes, pero en su breve nómina, cada uno de ellos responde a una distinta función y tipología, siempre bajo el patrocinio real. La iglesia de San Antonio, como Capilla Real; San Pascual, un convento promocionado por Carlos III e Isabel II; la iglesia de Alpajés, la parroquia de un antiguo núcleo medieval de población, de la que fueron cofrades y benefactores, a partir de Carlos II, los reyes españoles

Palacio de Baviera

Siglo XIX. Obra de José Segundo de Lema. El arquitecto real José Segundo de Lema diseñó un proyecto encuadrado en el neomedievalismo racionalista. Se comenzó a construir en 1858 por orden del rey consorte Francisco de Asís, esposo de Isabel II, como residencia para su primo el príncipe Adalberto de Baviera. El edificio, inspirado en las fortalezas medievales, pero sobre todo en las residencias regias españolas del siglo XVI (Alcázar de Segovia) está construido en ladrillo aplantillado visto, combinado con piedra caliza de Colmenar en ventanas e impostas

Real Capilla y convento de San Antonio

Siglo XVIII. Obra de Santiago Bonavía. Este templo, dedicado a San Antonio de Padua, presenta planta circular centralizada, enmascarada por el pórtico, sobre el que asoma la cúpula con linterna sobre tambor. Fue una de las primeras edificaciones de la ciudad. Su estilo remite al barroco italiano clasicista del siglo XVII, concretamente a la arquitectura de Bernini y Borromini

Casa de Infantes

Siglo XVIII. Manuel Serrano. Fue encargada por Carlos III para alojamiento de los Infantes Gabriel y Antonio. Su construcción está atribuida a Manuel Serrano, sucesor de Jaime Marquet en las obras de Aranjuez. Constituye un ámbito de conexión entre el casco histórico y el núcleo en torno al palacio. Se integra en el sureste de la plaza de San Antonio de modo perfecto, con la continuidad de las galerías hacia la plaza y en total simetría con la opuesta Casa de Caballeros, con el acceso en el mismo eje

Palacio de Godoy

Siglo XVIII. Es una de las primeras residencias de la nueva ciudad del siglo XVIII en la zona del tridente. El volumen se adapta al ángulo entre las calles Reina y Godoy. Fue originariamente la casa de Capellanes. A fines del siglo XVIII conoció reformas, posiblemente cuando pasó a ser la residencia del Marqués del Llano y posteriormente de Manuel Godoy. Destaca el pórtico de entrada, atribuible a Juan de Villanueva. Pasó a ser propiedad de Manuel Godoy. El edificio fue protagonista del asalto del Motín de Aranjuez en marzo de 1808

Palacio de Osuna

Siglo XVIII. Santiago Bonavía. Juan de Villanueva. Se levantó en 1750, para residencia del famoso cantante italiano Farinelli. Fue adquirida en 1787 por el duque de Osuna, quien introdujo reformas. Comparte elementos propios del barroco (manifiestos al interior) y del neoclasicismo, destacando la intervención de Juan de Villanueva en la armoniosa fachada a la calle de la Reina, con jardín y dos pabellones octogonales, gabinetes y miradores al jardín del Príncipe

Palacio de la Casa de Alba

Fue resultado de la adquisición de varias casas de una misma manzana, aunque al exterior no se manifiesta, por la uniformidad de la fachadas y sus dos alturas, que separadas por imposta subrayan su horizontalidad

Iglesia de Alpajés

Siglo XVII: Barroco madrileño. Cristóbal Rodríguez de Xarama Fue construida durante el reinado de Carlos II, aunque las obras se prolongaron en el siglo XVIII bajo la dirección de Bonavía. Es anterior a la traza del casco urbano promovida por Fernando VI. Su tipología responde al influyente modelo de iglesia de cruz latina jesuita del siglo XVI de Il Gesú de Roma. Presenta una sola

Cocheras de la Reina Madre Isabel de Farnesio

Siglo XVIII. Jaime Marquet. Fue construido a mediados del siglo XVIII para cocheras y alojamiento del servicio de la reina Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III. Ocupa una manzana rectangular acorde a la tipología urbana. Sus dos accesos en el eje mayor, a las calles Rey y Capitán, están realzados por sendas portadas adinteladas, realzadas por pilastras con ménsulas vegetales y un discreto almohadillado. Sobre los accesos se dispone el balcón representativo o de apariciones

Palacio de Medinaceli

Siglo XVIII. Este edificio civil fue construido por los Duques de Medinaceli, en el paso del siglo XVIII al XIX. Probablemente sea obra de Juan de Villanueva, por los rasgos estilísticos que la definen, entre los que destacan el sotabanco bajo un curioso alero con canecillos pareados. Es de estilo neoclásico y responde al modelo palatino de Aranjuez

Hospital de San Carlos y Plaza del Real Convento de San Pascual

Siglos XVIII-XIX. El Hospital de San Carlos se levanta frente al Convento de San Pascual, Patronato Real (obra barroca italianizante de Marcelo Fontón, siglo XVIII). La plaza que los separa, desplazada a un lateral de la calle del Rey, es característica del urbanismo del siglo XVIII. La ubicación del hospital en una de las zonas más elevadas de Aranjuez, y en el límite sureste del casco responde a los principios higienistas de la de la Ilustración, que exigían enclaves aireados y separados de la ciudad. Fue construido por orden de Carlos III, bajo la dirección de Manuel Serrano y ampliado durante el reinado de Isabel II por José Segundo de Lema

Palacio de El Deleite

La construcción del palacio se inició en 1852 según proyecto del arquitecto Alejandro Sureda en un estilo de inspiración clasicista, conforme a los movimientos de revival del siglo XIX. Fue el palacio de la Reina Madre, María Cristina de Borbón. Se levantó en los terrenos que ocupaban la finca agropecuaria del siglo XVIII de igual nombre bajo el Monte Parnaso. Fue modificado por José Segundo de Lema. El pabellón frontal neomedieval que enmascara el núcleo original es obra de la década de 1920

Casa de Floridablanca

Siglo XVIII. Se ubica en la calle del Príncipe, una de las que conforman el tridente urbano

Casa del Conde de Teba

Siglo XVIII. Uno de los primeros edificios de la ciudad cortesana, ubicada en una de las calles que conforman el tridente, la del Príncipe y acorde a las normas constructivas de Santiago Bonavía. Es uno de los más destacados ejemplos de casa con cuatro crujías en torno a un patio central

Casa de Jornada de Don Diego Agudo Ceballos

1757. Esta casa de jornada, prototipo de esta tipología de arquitectura cortesana, fue promovida por el mayordomo de la Real Hacienda, D. Diego Agudo de Cevallos. Su ubicación en el tridente oriental identifica la elevada posición social del propietario. La finalidad de la casa de Agudo y de este tipo de edificios era el arrendamiento a los cortesanos que acudían a las convocatorias regias anuales de primavera

Antigua Casa de Jornada del Capitán Gabriel Méndez

1757. Fue su primer propietario el capitán Gabriel Méndez, jefe de uno de los destacamentos de los Reales Ejércitos en Aranjuez. Su establecimiento temprano determinó el nombre de la calle en que se ubica, aunque en el siglo XX se dedicó a otro insigne capitán, Gómez Castrillón

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