Su establecimiento temprano determinó el nombre de la calle en que se ubica, aunque en el siglo XX se dedicó a otro insigne capitán, Gómez Castrillón
Fue originalmente casa de jornada para su arrendamiento estacional a los cortesanos. Su tipología se adaptó a las recién aprobadas ordenanzas de Santiago Bonavía
Su traza original, de planta poligonal irregular, por su adaptación a la diagonal del tridente, presentaba el tradicional patio interior. Debió tener una altura de dos pisos, en coherencia con la colindante casa de Diego Agudo. Destacan los guardapolvos sobre vanos y el remarque de esquinas, impostas y cornisa
Posiblemente su tercer piso, así como la escalera helicoidal rematada por una pequeña cúpula, fue resultado de su acondicionamiento de 1899, al transformarse en el colegio Alfonso XIII. Posteriormente fue residencia religiosa y sede de Cáritas, hasta su rehabilitación en 1986, destinado a acoger el centro recreativo y cultural Casino de Aranjuez