Siglos XVIII-XIX. La plaza de San Antonio fue proyectada por Santiago Bonavía en 1750, como primer paso para la formación del casco urbano de Aranjuez. Es la mayor plaza porticada de la Edad Moderna en España. Se conforma como un espacio armónico bisagra entre el área palatina -iniciada en el siglo XVI- y la ciudad del siglo XVIII. Está centrada por la fuente de la Mariblanca. Evoca modelos de plazas del urbanismo italiano barroco por la disposición central en el extremo Sur de la capilla real de San Antonio. Cuatro pórticos de mayor altura acogen las calles perimetrales. El interior de las galerías o loggias, de ascendente italiano, ofrece un singular juego de perspectivas intensificado por los volúmenes cúbicos de las campatas o tramos

El conjunto no fue terminado hasta el siglo XIX. Las distintas épocas de los edificios y ámbitos que la delimitan apenas es perceptible, por la uniformidad de las arquitecturas y el clasicismo formal de la galería que las unifica mediante los recursos de la geometría, las proporciones y la escala. Esta arquería perimetral de la plaza enmascara las Casas de Oficios y Caballeros, construcciones preexistentes de Juan de Herrera y Gómez de Mora; la capilla real de San Antonio, contemporánea a la plaza; y la Casa de Infantes, de fines del siglo XVIII. Este perímetro arquitectónico está complementado por la cortina de vegetación del Jardín del Parterre, al norte y la manzana arbolada del Jardín de Isabel II (mediados del siglo XIX)

En la loggia perimetral, cuya traza enlaza con el Palacio Real, destacan los accesos a las casas de Oficios, Caballeros e Infantes. Pero es especialmente singular la presencia en los ángulos al Sur, de cuatro pórticos a modo de arcos triunfales, con forma de serliana, conformada por vanos adintelados laterales (que conectan con las loggias) y arco central rebajado de grandes proporciones

La simetría de la plaza, un rectángulo de proporciones 3:1, queda reforzada por los accesos alineados en los dos ejes transversales y la fuente de la Mariblanca o Venus, ubicada en el eje longitudinal, a dos tercios de la capilla real

La arquitectura de la fuente, presidida por la estatua femenina del escultor Juan Martínez Reina, se debe en su mayor parte a Isidro González Velázquez quien, en 1831, transformó la originaria del reinado de Fernando VI, que estuvo rematada por la escultura del rey que fundó la ciudad. La fuente fue el primer punto público de agua potable de la red trazada por Bonavía para el abastecimiento de la ciudad

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