Los monarcas españoles crearon la Real Yeguada en una de las mejores zonas de pasto, la dehesa de Sotomayor. Carlos III ordenó construir la Casa de la Monta, un edificio puntero para la cría caballar, diseño de Jaime Marquet. Es de ladrillo y piedra de Colmenar, con planta cuadrada y crujías ordenadas en torno a dos patios. Destaca su portada, a la que se llega cruzando el caz de las Aves por un puente también del siglo XVIII
La crianza de caballos en Aranjuez se remonta al siglo XV, la yeguada de los maestres de la Orden de Santiago pastaba en la dehesa de Sotomayor. La abundancia de agua en la zona y la red de acequias para el riego permitió el desarrollo de amplios prados y el cultivo de cebada y trigo para la alimentación de la cabaña equina
Con Felipe V la Yeguada aumentó en dimensión y calidad, que Fernando VI amplió con 40 yeguas de las mejores castas de Andalucía. El verdadero esplendor de las Reales Caballerizas coincide con el periodo de Carlos III
La casa de la Monta se inscribe en el proyecto de experimentación agrícola y ganadera que el monarca llevó a cabo en Aranjuez. En su interior albergaba las viviendas de empleados, las cuadras separadas de caballos españoles, napolitanos y de tiro, naves de destete e incluso un oratorio. La fachada está rematada por un frontón curvo con dos prótomos equinos esculpidos por Juan Reina y una inscripción con un verso de Juan Iriarte, “vento gravidas ex prole putabis” en alusión a la fecundidad de las yeguas
En 1856 se incorporó ganado mular y en época de Alfonso XII se desplazó toda la yeguada al soto de Legamarejo, al Oeste de Picotajo. Se rehabilitó en 1947 por Diego Méndez, arquitecto de Patrimonio Nacional, dedicándose a vaquería