El sistema hidráulico de Aranjuez, de origen renacentista, es el más completo de la Península Ibérica. Estas infraestructuras se iniciaron a mediados del siglo XVI durante el reinado de Carlos y fueron sucesivamente ampliadas por Felipe II y sus sucesores. Constituyen la base de riego de jardines, arbolado y huertas de Aranjuez, así como de control de las corrientes de los ríos Tajo y Jarama. Destacan las presas del Embocador del Mar de Ontígola y de Palacio, los caces o canales de las Aves y la Azuda, y la Noria o Azuda o de la Montaña
El sistema hidráulico permitió regular y aprovechar los cauces de los ríos Tajo y Jarama, así como suavizar los duros efectos del clima continental y el microclima húmedo del valle. Al interés público del riego para fines productivos y económicos y de la generación de energía para industrias como molinos, aceñas y batanes, se sumaron la contención de las riadas y la navegabilidad. Por otra parte, el aguafue fundamental en la investigación agropecuaria y botánica fomentada por Felipe II y Carlos III. Con Fernando VI, el cauce del Tajo alcanzó una dimensión lúdica sin precedentes, gracias a las fiestas fluviales organizadas por Farinelli
La presa del Embocador
La presa del Embocador es conocida también como “presa del Tajo”, “presa de Arriba” o “presa de Sotomayor”. Está ubicada a 6 Km de Aranjuez en la carretera que lleva a Colmenar de Oreja realizándose el acceso por un camino de tierra que parte a la derecha. También se puede acceder desde la Casa de la Monta, en un agradable paseo a lo largo del Caz de las Aves. Es el punto de partida del sistema hidráulico de Aranjuez: desde esta zona arrancan dos canales o caces, ceñidos al pie de las elevaciones que acotan el valle, uno al Sur del río, el caz de las Aves o Sotomayor, y otro al Norte, el caz del Embocador o de la Azuda. Ambos canales de riego, hoy en funcionamiento, acotan la superficie sobre la que se desarrolló la trama paisajística de huertas, calles y plazas arboladas, llegando hasta la zona Oeste del palacio y el río Jarama. Aunque su presencia es discreta en la imagen de Aranjuez, esta red es la que hizo posible conformar y mantener toda la extensión vegetal que caracteriza el paisaje cultural reconocido como Patrimonio Mundial desde 2001
La infraestructura hidráulica, el sistema más completo de la Península Ibérica, se inició a partir de 1530, durante el reinado de Carlos V. La empalizada o azud original se reforzó con piedra según las nuevas técnicas de Benito de Morales, bajo la dirección de Juan Bautista de Toledo. La incorporación de contrafuertes anticipó el modelo de la presa del Mar de Ontígola Las canalizaciones se fueron ramificando a lo largo del tiempo, creando una trama compleja en la que destacan otros caces como el canal Chico o el de En Medio, derivados del caz de del Embocador. Esta arteria posibilitó el riego de las calles y huertas de Picotajo, del Cortijo y del Rebollo
La Azuda de la Montaña
Este mismo caz de Sotomayor comenzó a conocerse como caz de la Azuda, por la noria levantada sobre él en el siglo XVIII
La Azuda es un ingenio hidráulico que se comenzó a construir en 1749, durante el reinado de Fernando VI. Los elementos del conjunto son la noria -una rueda con cangilones- sobre un canal o caz, el ramal del caz al que se vierte el agua elevada y el acueducto de inspiración clásica en que se sujeta el primer tramo de este ramal
Su función originaria fue la ampliación del riego a la Calle Larga o Nueva, que une el Puente Largo sobre el Jarama y las Doce Calles para dar acceso a la nueva ciudad por el Puente de Barcas. También se convirtió en uno de los lugares de paseo de la Familia Real . Durante el reinado de Carlos III facilitó el riego de las praderas y pastos para la Real Vacada. La calle fue concebida como una doble vía de entrada y salida, a modo de paseo arbolado con doble hilera, a la manera de las calles de tiempos de Felipe II
La obra de la calle y la noria fue dirigida por el ingeniero Jacinto Posadas (traza, desmonte, nivelación, arbolado) con la participación fundamental del maestro de obras Leonardo de Vargas (para el modelo del ingenio y el plan de las calles), sobre una traza inicial del ingeniero militar napolitano Jose Dattoli. Es evidente, aun tratándose de una obra del siglo XVIII, que la azuda responde a una tipología tradicional en la península ibérica, derivada de modelos mesopotámicos y romanos, que fueron revisados por la cultura musulmana en la Edad Media y pervivieron en el ámbito cristiano, siendo muy numerosas en la cuenca del Tajo
Hoy tras el proceso de restauración y rehabilitación del entorno, finalizado en 2013, la azuda ejemplifica las nuevas fórmulas de desarrollo sostenible, basadas en el empleo de energías tan alternativas como clásicas, tal que el uso de la corriente del agua
Su atractiva tipología la convierte en un hermoso ejemplo de patrimonio industrial y en el elemento hidráulico más icónico del Paisaje Cultural de Aranjuez
Mar de Ontígola
El Mar de Ontígola se encuentra al Sur de Aranjuez. El embalse se alimenta del arroyo de Ontígola y de aguas de escorrentía de los cerros yesíferos del entorno. Ya en época de los Reyes Católicos existían unas tablas o balsas naturales de almacenamiento
En 1552 se iniciaban las obras de manos de expertos flamencos. A partir de 1561, Juan Bautista deToledo dirigió el proyecto que tuvo un proceso largo y complicado, finalizado tras su fallecimiento por Jerónimo Gili y Juan de Herrera
La función del Mar de Ontígola fue tanto el riego del jardín de la Isla como la conformación de una estación para las aves migratorias, funciones a las que se agregaron la lúdica, en forma de fiestas, naumaquias, paseos o pesca muy del agrado de Felipe IV, Carlos II, Fernando VII e Isabel II. Para este fin se dispuso una isla mirador en el centro del embalse, también parada de las aves
En 1572, concluido el Mar de Ontígola, se creó un estanque para decantar las aguas, el antecedente del Mar Chico de 1735. El agua llegaba hasta el jardín de la Isla mediante una canalización subterránea, pautada por ventosas (torres de ventilación) de la que hoy se conserva una dentro del mismo jardín
El Mar de Ontígola fue una obra de vanguardia, hoy referente de la ingeniería hidráulica renacentista por su novedoso trazado, un doble terraplén de piedra reforzado con contrafuertes. Está integrado en lareserva natural “El Regajal – Mar de Ontígola”, con protección española y europea (Red Natura 2000), por su riqueza de flora palustre y mediterránea y de fauna acuática y ornitológica
La presa de Palacio
Fue construida por Juan Bautista de Toledo para proteger el jardín de la Isla de las crecidas del Tajo y para controlar el cauce artificial de la ría, un canal ya abierto durante la Edad Media. Del mismo modo, el río se acanaló a lo largo de este tramo, destacando el murallón que durante el reinado de Felipe V se levantó para asentar el jardín del Parterre. Hoy ofrece, junto al palacio, una de las imágenes más icónicas de Aranjuez