Siglos XVIII-XIX. La Casa Consistorial fue originariamente Casa de Empleados, levantada ocupando parte de la amplia avenida que delimitaba el Sur de la ciudad trazada por Bonavía, colmatada a partir de fines del siglo XVIII por edificios como el Palacio de Medinaceli. La plaza de la Constitución,espacio decimonónico, tanto en su concepto, como denominación y uso, se abriría en uno de los espacios libres de dicha avenida. Fue cerrada al Oeste por el mercado de Abastos, inaugurado en 1894
La Casa de Empleados, levantada a fines del siglo XVIII para los trabajadores de mayor categoría de la Casa Real, fue cedida por la Corona para acoger el nuevo ayuntamiento constituido en 1836. El edificio fue levantado conforme a la normativa urbana que regulaba la distribución de vanos, las alturas y los materiales (en este edificio zócalos y aristas de piedra, muros de ladrillo enfoscados). En el siglo XIX se añadió una torre con baldaquino de hierro para alojar el reloj de la renombrada firma Canseco. Se le antepuso un frontón en la última rehabilitación de fines del siglo XX
La Plaza de la Constitución pronto se convirtió en el punto de encuentro de la población ribereña, valor que se ha mantenido hasta nuestros días y que viene a retomar el tradicional significado de las plazas mayores de los núcleos de población, pero en una versión actualizada y adecuada a los tiempos
El monumento conmemorativo central, con la escultura de Alfonso XII (obra de Eugenio Duque), es otro elemento característico de los espacios públicos del siglo XIX. No fue sufragada por la Corona como exaltación de poder, sino por el vecindario en homenaje y agradecimiento a la visita que el monarca realizó a los enfermos de la epidemia de cólera de 1885