Siglos XVI-XIX La plaza refleja la imagen de poder de la Monarquía conforme al urbanismo renacentista: en ella confluían en diferente escala y jerarquizados el Palacio Real y las casas de Oficios, la Familia Real y los empleados. En el siglo XVIII parte de la explanada fue ocupada por las Casas de Fogones. Este amplio espacio debe su nombre a la celebración de unos juegos ecuestres del siglo XVIII. Sin embargo, el uso lúdico y protocolario se remonta a los tiempos de Felipe II, habiendo sido escenario de justas, torneos, procesiones y festejos taurinos como los herraderos
El espectáculo de las Parejas Reales, un desfile de caballeros con sus monturas en pareja, al ritmo de música militar, se contemplaba desde la galería elevada y desde el suelo y en él participaban los cortesanos, encabezados por el Príncipe de Asturias, como ilustra el óleo sobre lienzo Las parejas reales de Paret y Alcázar expuesto en el Museo del Prado
En el lateral Oeste de la plaza, ocupando parte de la superficie original renacentista, se ubica la casa de Fogones, fruto de la fusión del protocolo borgoñón de los Austrias con la etiqueta introducida por los Borbones, que desdoblaba cargos y oficios. Supuso una ampliación funcional de las construcciones auxiliares de Oficios y Caballeros del lado Este. Estas construcciones se concibieron anejas al palacio para facilitar el servicio y separar de la zona residencial actividades molestas para aislar riesgos, en este caso, los de incendios en cocinas y fogones. Tipológicamente se corresponde con las edificaciones funcionales del siglo XVIII: planta rectangular, crujías alrededor de un patio y sencilla factura de zócalo de piedra y muros del tradicional aparejo toledano (ladrillo y cajas de mampostería). Hacia la plaza, una de las fachadas Este, refleja un acondicionamiento residencial del siglo XVIII, con decoración neorrenacentista y un pequeño jardín